Narradores I: los tres (3) tipos de narradores principales

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Aunque este es un tema que se ha tratado en una incontable cantidad de manuales de escritura creativa y también en numerosas ocasiones en internet, he elaborado este artículo a raíz de la petición de Manuel, que quería tener un resumen accesible de los narradores para verlo con más claridad, pues tener claro qué tipo de narrador cuenta la historia, es un paso fundamental antes de la ejecución de textos largos, véase cuento, novela corta y novela, porque cambiar de narrador un relato breve es algo poco significativo, pero hacerlo con cincuenta o trescientas páginas no ha de ser agradable.

Antes de adentrarme en comentar los tipos de narrador y sus características, he de hacer una necesaria mención a colación de eso de principales, pues los tres tipos de narradores literarios que aquí veremos no son los únicos, sino los más usados y sencillos, ya que existen otros algo más complicados, clases de narradores (o subclases) en algunos casos derivados, que merecen un artículo aparte para no dilatar excesivamente el que nos ocupa.

También querría incidir en la diferencia entre autor y narrador, ya que son dos cosas que no hay que confundir. Autor es la persona física, el ser humano que escribe y firmará con su nombre (o un pseudónimo) una obra literaria. ¿Y el narrador?

¿Qué es un narrador literario?

Se podría resumir diciendo que el narrador literario es el punto de vista desde el que se escribe. La clasificación narratológica formal es un tanto árida, por lo que pasaré por ella de soslayo a fin de atacar cuestiones más fáciles de asimilar. No voy a estructurar los narradores en base a consideraciones del tipo: está dentro de la acción o fuera de ella, es un personaje o no lo es, sino que le atribuiré estas características a cada cual cuando hable de cada uno de ellos. El punto de vista del narrador define, pues, el ángulo o enfoque que tendrá la obra literaria.

¿Qué diferentes tipos de narradores hay?

Hay bastantes y dependiendo de los criterios a tener en cuenta puede incluso llegar a ser realmente tedioso diferenciar entre unos y otros si se tienen en cuenta algunos matices mínimos. No me parece importante numerar cuántos tipos de narrador hay, sino centrarnos en ver los que yo considero como principales y que tratamos en este artículo:

El narrador omnisciente: narrador en tercera persona

Es el narrador por antonomasia, el que más se ha usado entes de la llegada del romanticismo decimonónico, donde ya empezamos a ver las primeras muestras de narradores protagonista. Ese el tipo de narrador de Cien años de soledad o de La metamorfosis. Es un narrador extradiegético, lo que viene a significar que está fuera de la historia.

Como es un narrador en tercera persona, no encarna ningún personaje, sino que es como una voz superior que todo lo sabe y todo lo ve y, por tanto, nos cuenta todo lo que sucede desde esa perspectiva de lejanía, como si viera desde los cielos o a través de una bola de cristal.

Por supuesto, y contrariamente a lo que se dice en algunos círculos, no se trata de un narrador demodado, sino que nos ofrece unas características propias e insustituibles:

Características del narrador omnisciente:

  1. Omnisciente: sabe todo lo acontecido en cualquier lugar y tiempo, lo que sucedió y lo que sucederá. También conoce los pensamientos, emociones, ideas, anhelos y secretos de los personajes. Es una especie de dios.
  2. Control de la información: como su conocimiento siempre será mayor que el de los personajes, puede dispensar la información de la forma que considere más oportuna, puede anticiparse a ellos y, por ejemplo, puede manejar el suspense otorgándole al lector disponga información que no es del conocimiento de los personajes.
  3. Objetividad: en su calidad de voz narrativa no radicada en un personaje, como lectores no admitimos ningún cuestionamiento posible, es decir: todo lo que se nos cuenta lo tomamos como eminentemente cierto. Permite, por tanto, contar cosas increíbles o fantásticas como algo natural e incuestionable.
  4. Alejamiento: esta objetividad también conlleva una particularidad ineludible, y es que estaremos más lejos de los personajes y sus emociones, así que para conseguir que los lectores se identifiquen y sufran o gocen con ellos hay que hacer un trabajo extra.
  5. Omnipotencia: sí, pero con mesura. Hay que tener cuidado de no supeditar los personajes al poder supremo del narrador omnisciente convirtiéndolos en meras marionetas huecas y superficiales y que queden en un segundo plano en favor de intervenciones mágicas explicalotodo.

Narrador protagonista: narrador en primera persona

Antes de ahondar en la definición de narrador protagonista, hay que mencionar que se trata del narrador de moda. Desde que comenzara a usarse en el siglo XIX se impondría poco a poco y actualmente es el narrador más usado. Es generalmente un narrador autodiegético y intradiegético, es decir, que cuenta algo autobiográfico y que está dentro de la historia.

Es el propio protagonista del texto quien nos narra la historia. Por tanto es un tipo de texto en muchos casos de carácter autobiográfico y que nos suele exponer lo sucedido en el pasado, aunque también hay protagonistas que narran en presente. Una narración en pasado puede completarse con información adquirida por el protagonista tiempo después de que los acontecimientos narrados llegaran a su fin, por lo que una narración en presente necesitaría de otros ardides narrativos para poder complementar esa información, por ejemplo, con narradores múltiples.

Características del narrador protagonista:

  1. Personalidad: al ser un personaje ha de estar bien definido, pero además, hay que valorar la posibilidad de idear una voz narrativa propia y exclusiva a al personaje que se distinga de las demás.
  2. Visión limitada: en este caso el personaje solo podrá narrar aquello que conozca que ha sucedido por su propia experiencia. Hay que tener cuidado de no incurrir en incoherencias en este sentido y tratar de justificar cualquier información que no obtuviera de primera mano (salvo lo ya comentado más arriba).
  3. Jugar con el punto de vista: como personaje, el sujeto tiene una psique, unos intereses o unas inclinaciones, por lo que puede ejercer distorsiones inintencionadas o deliberadas sobre la realidad narrada. Como ejemplo de narrador protagonista tenemos dos casos palmarios en Lolita de Nabokov, o El ruido y la furia de Faulkner (narradores múltiples).
  4. Cercanía e identificación: que sea otro «ser humano» quien nos transmita aquello que vivencia de primera mano, nos acerca a él y a su experiencia. La proliferación en su uso se justifica en que al lograr identificar al lector más fácilmente, necesita de menos esfuerzo para transmitir emociones, por lo que es uno de los grandes aliados de la literatura de consumo.

Narrador testigo: narrador en primera y tercera persona

Como ejemplo de narrador testigo tenemos uno de los tipos de narrador de Donquitote de la Mancha, ya que es una obra compuesta por hasta cuatro diferentes (un caso de narrador múltiple). Esta última clase de narrador que veremos en este artículo es la que corresponde a un tipo de narrador peculiar que combina características de los dos ya mencionados. Como en el caso del narrador protagonista, se trata de un personaje también, pero que no es el progatonista del texto, sino que da testimonio de qué le sucede a este como testigo de los hechos acontecidos. Puede ser narrador metadiegético u homodiegético dependiendo de si está dentro de la acción o no. Tiene dos variantes:

  • Testigo nosotros: se trata de un narrador homodiegético, pues el testigo forma parte de un grupo que se ve envuelto en el conflicto, o acompaña al progatonista estando muy próximo a él. Para este tipo, el ejemplo de narrador testigo serían las publicaciones de Sherlock Holmes, narradas por el Doctor Jhon Watson.
  • Testigo impersonal: se trata de un narrador metadiegético, pues no está involucrado en la acción de ninguna forma sino que la ve de lejos; sería en este caso un testigo más puro, ya que desde la lejanía tiene menos certidumbre y ha de interpretar más los hechos. Este tipo de narrador testigo encarna el estado puro de observador de gran utilidad para trazar un halo de misterio y hacer al testigo conjeturar y poner en duda constante al lector o hacerle conjeturar a él.

Características del narrador testigo:

  1. Pretendida objetividad: en su papel «testimoniador», puede parecer que aporte mayor veracidad a los hechos porque se entiende que puede tener menos interés que un narrador protagonista en alterar lo acontecido para engrandecerse, pero es una herramienta muy útil para valerse de ella y distorsionar los datos para confundir al lector o darle una buena sorpresa más adelante.
  2. Alternancia: a nivel gramatical nos encontramos con un narrador que va alternando entre la primera y la tercera persona. Al narrar hechos que acontecen frente a él, habrá un extenso uso de la tercera persona para presentarlos, pero también habrá momentos en los que tendrá que situarse a sí mismo en los escenarios, al tiempo que satisface su propia expresión comunicando determinadas ideas sobre hechos, otros personajes o sus pensamientos y emociones. El punto en el que se quiera establecer el límite de protagonismo del narrador testigo es opcional, pero hay que tener mucho cuidado con no pasar la barrera y acabar convirtiendo al testigo en protagonista.
  3. Visión limitada: al ser un personaje goza de una limitación informativa parecida a la del narrador progatonista, pero aún más acusada, pues al no estar en el centro de la acción, habrá informaciones que no lleguen hasta él (de hecho jugar con esta carencia informativa y quizás con la negativa del progatonista a facilitar ciertos datos sobre algo determinado es una estrategia muy jugosa para generar intriga), y que se acentúa en el caso de un testigo impersonal, donde la conjetura y la interpretación son máximas dado el alejamiento.

Comparaciones finales

  • Mayor conocimiento, menor margen de conjetura: conjeturar con el testigo es fácil porque no sufre directamente lo que sucede, con el protagonista cuesta un poco más y con el narrador omnisciente puede quedar muy raro si no se hace bien, ya que si todo lo sabe tendría poco sentido no ofrecer los datos abiertamente.
  • Desigual capacidad para el suspense. En este caso, tanto narrador omnisciente como testigo son los más capaces de generar suspense ya que ambos pueden describir cómo el protagonista se acerca a un peligro (por poner un ejemplo clásico). De los dos, el narrador omnisciente es que puede hacerlo con más amplitud.
  • La menor capacidad para empatizar con los personajes recae sin duda en el narrador omnisciente, en segundo lugar tendríamos al testigo y el protagonista sería quien nos lo pondría más fácil.

Consulta también:
Taller de Escritores de Granada
Felicidad Clandestina – Podcast de literatura y cultura por César Requesens
Máster propio en Creación Literaria (UGR)

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Narradores I: los tres (3) tipos de narradores principales
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✅ En esta primera entrada sobre los narradores literarios, veremos los que considero básicos y principales a fin de clarificar sus carácterísticas y usos. ✅
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