8 razones para usar el cuento literario o relato breve como entrenamiento

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Artista

Ya hemos comentado en algunas entradas informaciones indispensables sobre el cuento (Metaliteratura en el cuento y El cuento como maquinaria insólita) , pero hay un enfoque didáctico esencial en el que me pararé hoy: practicar cuento breve te va a enseñar a escribir mejor que «practicar» novela. Estoy seguro de que las comillas no hacían falta, ¿verdad? Practicar relato breve es una consigna que no pasa de resultar curiosa, sin embargo, practicar novela choca, y mucho. 

Ocurre con bastante frecuencia, que dado que la idea de escritor en muchos casos se asocia con la faceta de novelista (en menor grado de poeta), se da por hecho que quien quiera ser escritor solamente ha de ponerse a escribir su novela. Si bien esta idea no es incierta y es el camino que muchos escritores han seguido, también es necesario tener en cuenta que es en este camino donde muchos han fracasado. Mi analogía para esta situación es la siguiente: es como partir del sedentarismo más absoluto e intentar correr una maratón sin haber entrenado para ello. No quiere decir que no se pueda enfrentar, pero hay muchas más posibilidades de fracaso que en caso de ser deportista, pues si ya se tiene cierta forma física, hay transferencias de unas activiades deportivas a otras.

¿Qué de bueno puede darnos practicar el cuento o relato breve?

  1. Concisión: en los talleres de escritura no podemos trabajar con textos muy largos, por tanto, cuando se dejan ejercicios para que la gente labure durante la semana en casa, se suelen ejecutar textos que pretenden ser cortos, por lo que se trabaja en restar lo que no aporta, en condensar e ir a lo necesario y fundamental, en buscar las palabras precisas para expresar algo (dejando fuera largas perífrasis) y rehuir de lo superfluo. Lo que a su vez nos ayuda a concentrarnos en la trama sin excesivas florituras o digresiones que nos dificulten manejar el ritmo del relato.
  2. Experimentación: aunque está claro que una novela puede servir de vehículo exploratorio, tanto más adecuado y menos farragoso resulta poder hacerlo con un texto más manejable como el de un relato. Así pues, una idea disparatada o subversiva puede tomar cauce una única vez como excusa para adentrarnos en otra forma de narrar, así como acercarnos a otros géneros o temáticas desconocidas y juzgar resultados a posteriori.
  3. Descubrir y nutrir la voz narrativa: escribir distintos textos, quizá haciendo uso de distintas fórmulas y estrategias fruto de esa experimentación, nos va a ayudar primero a descubrir nuestra inercia narrativa, nuestra voz, y luego, a enriquecerla mediante aportaciones sucesivas en los distintos textos que abordemos. Es interesante aprovechar precisamente la estanqueidad de unos con respecto a otros para extremar esa experimentación antes citada y ayudar a ese aprovechamiento nutricio resultante, pues no solo aprendemos de lo positivo y lo que incorporamos, sino de lo que queda fuera de nuestros gustos o de lo que vemos que funciona adecuadamente.
  4. Entrenamiento léxico: en la búsqueda de la concisión y la experimentación, abordaremos nuevas y más creativas formas de enfrentar la construcción léxica de nuestros relatos, lo que nos puede ir descubriendo una manera muy interesante de expandir nuestro registro expresivo, lo que también contribuirá a ir ayudando a pulir la voz narrativa
  5. Satisfacción: ir completando pequeños retos de escritura (quizá no todos) paulatinamente y a lo largo de un tiempo, nos va a permitir ver que completamos metas, que somos capaces de ir configurando un grupo de textos terminados, un legado algo más tangible que el «estoy escribiendo una novela», con todo lo de incierto que tiene tal aseveración. Mientras que estar inmerso en ese proceso puede arrojarnos ideas negativas de pérdida de tiempo, de sensación de incapacidad, etc., pequeños relatos más fáciles de enfrentar y finalizar, nos va dejando la certidumbre de que es un proceso paulatino con el que hay que hacerse poco a poco.
  6. Descubrir el proceso: no solo la adquisición de satisfacción por los pequeños logros conforman este proceso de escritura, si no muchos otros que son difíciles de ir afrontando en algunos casos. Fracasar con una novela puede ser devastador, pero la mayor facilidad para acometer textos cortos y también para fallar con algunos que se nos resisten o quedarán inconclusos quien sabe si para siempre, nos da una perspectiva más veraz de todo el asunto. Es importante adquirir tolerancia al fracaso a la vez que satisfacción por los textos logrados. Hay que ir ajustándose en la tensión entre ambas fuerzas e ir gestionando lo que se derive de ellas.
  7. Pulir: aunque el proceso de una novela no se puede atacar de golpe y por lo general suelen estar organizadas en capítulos, estos no dejan se ser las partes constituyentes e interindependientes de un todo, por lo que han de trabajarse en coherencia con el resto. Los relatos, en su calidad de textos independientes, pueden repasarse haciendo caso omiso de los demás, dedicando un distinto número de horas de repaso o reescritura a cada uno de ellos.
  8. Autocrítica: por lo general, cuanto más se escribe mejor se hace, por tanto, de prolongarse una cantidad de tiempo determinada este proceso de escritura, habrá más textos y revisitar los más antiguos nos dará una perspectiva muy interesante de cómo ha evolucionado nuestra narrativa siendo, en muchos casos, a la vez frustrante e ilusionante por ver que hay textos que ya no se corresponden con la voz narrativa enriquecida, entrenada y actualizada, y que por tanto necesitan ser trabajados de nuevo (en algunos casos reescritos completamente), a la vez que regocijarnos por el avance que se haya producido.

Por tanto y para finalizar, podemos decir que comenzar en la escritura (o hacer un paréntesis, o llevarlo a la par que la novela) por textos cortos, cuentos o relatos ya que estos gozan de narratividad, nos puede servir como magnífico entrenamiento de cara a enfrentarnos a textos mayores, pasando del relato breve al relato, luego a la novela corta y finalmente a la novela en sí.

Consulta también:
Taller de Escritores de Granada
Felicidad Clandestina – Podcast de literatura y cultura por César Requesens
Máster propio en Creación Literaria (UGR)

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